Victor Brauner

Estas criaturas oníricas, pero visualmente muy gráficas, son los protagonistas de sus cuadros y dibujos a los que animan con la expresión de sus deseos, inquietudes, miedos, a veces con el aspecto hierático de dioses, totems o seres mitológicos y a veces en escenas llenas de acción, donde estos sugerentes personajes se convierten en padres, hijos, madres, amantes, animales o plantas que se relacionan entre sí con la familiaridad- o agresividad- de una escena doméstica.
Brauner es sin duda el creador de una de las más ricas iconografías del surrealismo y del arte del siglo XX, que me hace pensar con insistencia en el Bosco, que tanto fascinó a los surrealistas. Un Bosco del siglo XX, l'Empereur des Picto-poètes según Breton- y como el Bosco, uno de los intérpretes más certeros en la búsqueda visionaria y su plasmación en imágenes de la historia del arte occidental.
Como en el caso del Bosco su obra se basta a ella misma, más que al hecho de su posible lectura o su descifrabilidad. Por eso no creo que su obra sea difícil o secreta- que también lo pudiera ser- sino al revés, es una obra que invita a su exploración y a su goce. Y más que secreta es mágica, con una lectura múltiple y libre de sus significados.
De origen rumano, parisino de adopción, empieza muy pronto, en 1927, a frecuentar a Breton y al grupo surrealista. De carácter muy independiente y complejo, su pintura tiene un fuerte componente autobiográfico donde se reflejan sus angustias y sus anhelos. Como él mismo escribe: "Soy mi propio escafandrista y busco el momento oportuno para descender por mí mismo en mi mismo donde me encuentro en el mundo de lo desconocido". Esta necesidad de libertad individual y subjetiva le decide a separarse en 1948 del grupo surrealista ortodoxo.
Tuvo una relación intensa y trágica con Óscar Domínguez – sus estéticas pueden a veces contagiarse de una cierta familiaridad -. Fue Domínguez el que "cumple" en 1938, la premonición del propio Brauner que anuncia en su extraordinario retrato de 1932 y en múltiples obras la pérdida del ojo. En una polémica con Esteban Francés que sube de tono, Domínguez agarra un vaso y se lo lanza. Francés lo esquiva y acaba golpeando el ojo de Brauner.
Con el asturiano Luis Fernández tuvo bastante contacto y compartieron el mismo galerista: Alexader Iolas. En los ensayos de José María Parreño y de Alfonso Palacios se expondrán estos y otros aspectos de la obra y personalidad del artista.
Poco conocido en España, y visto en escasas ocasiones, recordamos aquí la exposición en la madrileña y mítica galería Iolas Velasco, y a su genial y bella Luisa, que lo presentó inicialmente en nuestro país, o a la galería Levy. Ésta es la primera vez que lo expone un Museo, el Museo de Bellas Artes de Asturias en Oviedo, generoso y exquisito socio en este proyecto, gracias a cuya colaboración ha sido posible este catálogo y la venida a España de algunas de estas obras. Esta pequeña pero ambiciosa exposición cubre toda su amplia producción artística desde la época de la vanguardia en Rumanía hasta las obras de los 60's al final de su vida. Gracias en particular a Emilio Marcos Vallaure, director del Museo, y a Mercedes Álvarez González, Presidenta de la Junta de Gobierno del Museo de Bellas Artes de Asturias y Consejera de Cultura y Turismo del Principado de Asturias, se puede ver en nuestro país.